Páginas

jueves, mayo 08, 2014

LA EFICACIA DEL TAI CHI CHUAN

 Luis Roca Jusmet

François Jullien es un filósofo francés que ha vivido largas temporadas en China estudiando su lengua y su cultura. Nos propone un ejercicio muy interesante que es replantear nuestros conceptos occidentales a partir de las ideas tradicionales chinas. No se trata de comparar ni de sustituir sino de la posibilidad de pensar las cosas de otra manera y por lo tanto de abrir otros ángulos de ver las cosas.
Uno de las ideas chinas que trata es la de eficacia. La idea china de eficacia es muy diferente de cómo la entendemos nosotros. Nosotros, europeos, planteamos la eficacia como un método, un camino, un medios para llegar a un objetivo. Se trata del medio a partir del cual podemos llegar a un fin. Formulamos un modelo al que queremos llegar y un tiempo ( medible, computable, analizable) para conseguirlo. Tenemos la voluntad para conseguirlo, forzando las cosas todo lo que sea necesario. Lo que interesa es el desenlace, el resultado. Es un plan a desarrollar y sus efectos han de ser visibles, lo más espectaculares posible.
La idea china de eficacia se plantea de manera muy diferente. Es un potencial de situación, unas posibilidades a desarrollar. Se trata de crear el ambiente adecuado, de poner el germen para que las cosas maduren, de desarrollar unas condiciones que tendrán unas consecuencias. El tiempo es el necesario para que las coses maduren, sin un plan preestablecido ni unos plazos. Tampoco se trata de forzar desde la voluntad, sino de fluir, de facilitar, de adaptarse a las condiciones que hemos creado. Es importante centrarse en el origen, en el germen, en lo que plantamos, más que en el fin, en el objetivo. Se tratar de un proceso de transformación, pero de una transformación que no es visible. Como el agua que fluye, que se adapta a los lugares por los que circula, que insiste y que se va transformando manteniendo sus consistencia, sin parar nunca.

viernes, mayo 02, 2014

FRANÇOIS CHENG : UN CHINO EN FRANCIA




Reseña de 

El diálogo

François Cheng

( traducción de Manuel Arranz)

Valencia : Pretextos, 2013

 Escrito por Luis Roca Jusmet

Una de las peores cosas que han ocurrido con las palabras, es que las más importantes han perdido su sentido. Se han convertido en tópicos que ya no significan nada. Esto ha ocurrido con la palabra diálogo. Casi podríamos decir que los supuestos diaólogos manifiestan la mayoría de las veces, en la práctica, su contrario : monólogos sucesivos en los que cada cual se escucha a sí mismo delante del otro. Con la palabra cultura ocurre lo mismo: al final es tan amplia y ambigua que ya no se refiere a nada.
Este pequeño libro nos permite recuperar el valor de estas dos palabras. Y François Cheng lo hace a través de una autobiografía muy interesante, que es la que un chino curioso y con una inteligencia abierta que llega a Francia, aprende francés y se hace traductor, ensayista y poeta. Todo ello en un proceso difícil y complejo en el que sin renunciar a sus orígenes lingüísticos y culturales aprende y ama otra lengua y otra cultura. Pero sin ponerse a la defensiva, queriendo aprender del otro. Aquí digo cultura, palabra que utilizo con reservas, porque sí hay, entre el modo de pensar y sentir chino y el francés una diferencia radical.